Desratización

Los roedores representan el 40% del total de mamíferos existentes que habitan en nuestro entorno. Son tan flexibles que alcanzan los lugares más estrechos con tal de alimentarse y resguardarse. Las especies más comunes son la rata negra y la gris, extendidas en todas las zonas urbanizadas y tienen una gran capacidad reproductiva con muchos celos al año. Solo una pareja de ratas puede llegar a reproducir 100 y 150 individuos al año.

 

 

Entre los daños que causan, el principal es el desperdicio de alimentos, ya que es su forma de alimentación, haciendo desechar cualquier tipo de alimentos con los que tengan un mínimo contacto provocando grandes perdidas en cualquier tipo de industria. Además, estos roedores destruyen el aislamiento de los cables provocando cortocircuitos. Roen paredes y suelos, dañan terrenos y estructuras como muros de contención al crear sus madrigueras o zonas de hábitat.

 


El daño más peligroso es la transmisión de enfermedades como la rabia, tifus, leptospirosis, salmonelosis, etc.  Las ratas además albergan pulgas y ácaros que, al pasar a los humanos, son capaces de causar inclusive dermatitis severa.

 

 

Se realizará análisis previo de las zonas afectadas o con potencial de ser infectadas buscando la detención de huellas, excrementos, etc y otros indicios para su correcta localización.

 

Una vez localizadas y aplicadas las medidas preventivas correctamente se realizarán los tratamientos más adecuados y respetuosos con el medioambiente para su control y proliferación de dicha plaga.

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